Negligencias Medicas | Demandas por Negligencias Médicas, Negligencias Médicas Frecuentes

Lex artis médica

Cuando se acusa una negligencia médica  en Tribunales, es usual que los prestadores de salud, traten de exculparse señalando que adoptaron el protocolo médico existente para la patología consultada por el paciente, o bien que la acción u omisión negligente que funda la demanda, no se encuentra descrita o prohibida en los protocolos o guías clínicas. Empero,  resulta fuera de lógica incorporar en los protocolos médicos, todo “aquello que se debe o no hacer ”, y que podría resultar perjudicial para el paciente, ya que siempre se debe tener en  especial consideración  las peculiaridades del paciente, lo dificultosa que puede resultar una cirugía y la existencia de patologías asociadas.  El ejercicio de la medicina no es una ciencia exacta, por tanto, el  concepto de “Lex Artis  Médica”, no se refiere a una guía o protocolo, sino al conjunto de principios, técnicas  y normas que regulan el ejercicio de la medicina considerando las particularidades de cada caso,  se debe tener presente, el estilo de vida y  patologías asociadas del paciente que incidirán en el tratamiento, factores  que siempre se deben considerar para ejercer la medicina  con prudencia, pericia y diligencia.

En consecuencia, es un error   determinar el  correcto ejercicio de la medicina,  sólo en vista de  aquello que informa un protocolo o guía clínica; de lo contrario, se podría concluir erradamente que aquellas patologías que no tienen informado en el MINSAL un protocolo, el médico tendría  absoluta libertad  de acción, y no estaría  sujeto a lex artis. Por tanto, para la acertada resolución del juicio,  se precisa que la mala praxis en el ejercicio de la medicina, puede configurarse en las siguientes hipótesis,  que van más allá  de la información contenida en protocolo o guía clínica, a saber:  a) Impericia, b) Imprudencia,  y c) Negligencia.

a.- Impericia, denominada también ignorancia inexcusable, o sea un indicativo de insuficiencia de aquellos conocimientos que se suponen en una persona que ha efectuado estudios especiales en el ámbito de la medicina, o bien, falta de práctica o experiencia.

b.- Imprudencia, que consiste en no obrar con las debidas precauciones que la ciencia médica haga aconsejables para evitar riesgos a que puedan llevar los actos profesionales ejecutados sin mayor reflexión; es decir, en la omisión de las precauciones debidas.

c.- Negligencia, que se traduce en el incumplimiento de un deber, en una falta de precaución, en una omisión de atención y de diligencia debida

Entonces, huelga decir que un protocolo médico, es una guía o pauta de tratamiento, aprobada por la respectiva institución sanitaria, en nuestro país, por el MINSAL, sin perjuicio que las propios hospitales y/o clínicas privadas puedan confeccionar sus propios protocolos mejorando los parámetros de base entregados por el Ministerio de Salud.  Por tanto, se subentiende  incorporados a los protocolos o guías médicas, aunque en ellos no se exprese, todas las normas, principios, conocimientos  y técnicas  que informan el ejercicio  de la medicina con pericia, prudencia y diligencia. Y en conclusión, resulta fuera de lógica incorporar en los protocolos médicos, todo “aquello que se debe y  no se debe hacer”, y que podría resultar perjudicial para el paciente,   puesto que, el concepto de lex artis  médica, no se refiere a una guía o protocolo, sino al conjunto de principios, técnicas  y normas que reglan el ejercicio de la medicina.

Jurisprudencia.

 

La Excelentísima Corte Suprema, en causa ROL Nº 7215-2014, en causa caratulada Vidal Heisler, Jaime Patricio y otros con Hospital Clínico de la Universidad Católica de Chile, respecto al concepto de lex artis en el considerando séptimo se ha referido en los siguientes términos: » Que ya trasladándose al ámbito de de responsabilidad médica, se dice que las acciones de salud corresponden sean desarrolladas conforme a la Lex Artis Médica, que constituye el parámetro de comparación de la actividad desplegada por los médicos, caracterizada como una obligación de previsión, asistencia, diligencia, cuidado y garantía del respectivo facultativo.  A lo anterior se añade, como patrón de comparación, que dicha prestación se realice en los términos exigidos para un profesional médico promedio, que se eleva cuando está ante un especialista, puesto que en este caso se evalúa como un especialista promedio. El reconocimiento de estas particularidades es lo que lleva a acuñar la calificación del módulo de comparación «lex artis ad-hoc», esto e, la Ley del arte reconociendo sus especificidades, atendiendo las particularidades, puesto que, en el fondo y considerando las diferencias, dicha actividad o procedimiento de valoración no debiera ser diferente, con lo cual se logra una mayor profundidad y control y hace más abstracta la ponderación de la actuación. En síntesis se evalúa la acción médica desde la perspectiva de la formación y preparación básica común del profesional, pero según su especialidad y la mayor o menor urgencia de la acción de salud, además de su naturaleza de restauración o embellecimiento, para determinar el mínimo exigible;  también corresponde tener presente, según ya se ha dicho, la ejecución de la actuación y el resultado  obtenido, esto es el aspecto concreto de la prestación, como la experiencia y capacitación del médico, así también, la infraestructura disponible para ejecutar la acción de salud concreta, la que se analizará sobre la base de un comportamiento esperable de un facultativo medio o un especialista medio, pero teniendo presente siempre el caso particular. Con esta precisión, como se ha dicho, se conjugan  la ponderación de la responsabilidad en abstracto y en concreto (CS 28 de enero de 2011, rol 5849).

 

Artículo 4º de la Ley 20.584.

 

Como corolario de lo expuesto,  es necesario citar el Artículo 4º de la Ley 20.584, que establece un conjunto de obligaciones  en el ejercicio de la medicina que se entienden incorporadas a la  lex artis médica:

“Toda persona tiene derecho a que, en el marco de la atención de salud que se le brinda, los miembros del equipo de salud y los prestadores institucionales cumplan las normas vigentes en el país, y con los protocolos establecidos, en materia de seguridad del paciente y calidad de la atención de salud, referentes a materias tales como infecciones intrahospitalarias, identificación y accidentabilidad de los pacientes, errores en la atención de salud y, en general, todos aquellos eventos adversos evitables según las prácticas comúnmente aceptadas. Adicionalmente, toda persona o quien la represente tiene derecho a ser informada acerca de la ocurrencia de un evento adverso, independientemente de la magnitud de los daños que aquel haya ocasionado.

Las normas y protocolos a que se refiere el inciso primero serán aprobados por resolución del Ministro de Salud, publicada en el Diario Oficial, y deberán ser permanentemente revisados y actualizados de acuerdo a la evidencia científica disponible”.

 

(Publicado el  5 julio 2021).

Autor

Victor Flores Carvajal

Abogado Civilista –  Especialista en Negligencias Médicas

Universidad Católica del Norte.

 

 

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